
El plomo para impermeabilizar cubiertas lleva dos mil años sellando encuentros y sigue haciéndolo porque resuelve un problema que ningún material moderno resuelve igual de bien: adaptarse a una geometría irregular sin juntas, sin soldaduras y sin perder estanqueidad durante un siglo. Esta guía reúne las reglas de oficio que separan un remate que dura del que empieza a gotear al tercer invierno.
Mándanos las medidas o una foto del proyecto y te decimos qué espesor necesitas y cuánto cuesta, sin compromiso.
Una cubierta rara vez falla en el faldón. Falla en los encuentros: donde el tejado se topa con una chimenea, con un muro, con una lucerna, con otro faldón. Ahí es donde el agua se acumula, donde la geometría se complica y donde los materiales en lámina tienen que doblar en tres direcciones a la vez.
El plomo tiene tres propiedades que lo hacen ideal precisamente ahí:
Su desventaja es igual de clara: se dilata mucho. Y ese único dato gobierna casi todas las reglas de montaje que vienen a continuación.
El plomo tiene un coeficiente de dilatación térmica de aproximadamente 29 millonésimas por grado. Es el más alto de los metales habituales en cubierta, muy por encima del acero o del cobre.
Traducido: una pieza de 3 metros de largo se mueve del orden de 5 mm entre una noche de invierno y una tarde de agosto sobre una cubierta oscura. Si esa pieza está fijada por sus dos extremos, no puede moverse, así que se deforma. Y el plomo, al deformarse repetidamente en el mismo punto, acaba fatigándose y agrietándose.
De ahí salen dos reglas de oficio que no son negociables:
La mayoría de las grietas de plomo en cubierta que se atribuyen a «mala calidad del material» son, en realidad, piezas demasiado largas o fijadas por los dos extremos.
Correspondencia orientativa entre elemento y espesor. A más exposición al agua, más tránsito y más longitud, más espesor.
| Elemento | Espesor recomendado | Motivo |
|---|---|---|
| Baberos y solapes de teja | 1,5 – 2 mm | Poca solicitación mecánica, mucha necesidad de conformado |
| Remates de muro y albardillas | 1,5 – 2 mm | Exposición moderada, piezas cortas |
| Encuentros de chimenea | 2 mm | Geometría compleja, agua concentrada |
| Limahoyas | 2 – 2,5 mm | Canaliza agua de dos faldones: mucho caudal |
| Canalones ocultos | 2,5 – 3 mm | Agua permanente y posible tránsito de mantenimiento |
| Cubiertas de plomo completas | 3 mm y superiores | Trabajo de especialista, con juntas de dilatación diseñadas |
| Rehabilitación de elementos históricos | Según el original | Se reproduce el espesor existente para mantener el comportamiento |
Formato de suministro habitual: 5000 × 1000 mm. Para baberos se corta en tiras del ancho necesario, aprovechando los cinco metros de largo.
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Si sólo te llevas seis cosas de este artículo, que sean estas.
Máximo del orden de metro y medio por pieza en baberos y remates. Más longitud significa más recorrido de dilatación y más riesgo de fatiga.
Habitualmente el superior. El resto debe deslizar. Nunca claves ni atornilles los dos extremos de la misma pieza.
Las piezas contiguas solapan en el sentido del agua, con holgura para que cada una se mueva. Un mínimo del orden de 100 mm en solapes expuestos.
Una lámina separadora entre el plomo y el mortero o el hormigón fresco. Los álcalis del cemento atacan el plomo, y ese es el fallo silencioso más frecuente.
El plomo es impermeable, no es un vaso. Cualquier zona donde el agua se estanque terminará encontrando la junta. Garantiza salida.
Aplicado tras el montaje, evita que el carbonato blanco que forma el plomo al oxidarse escurra y manche la fachada o la teja de debajo.
Esta sección resuelve fallos que aparecen años después y que casi nadie relaciona con el montaje original.
Mortero y hormigón fresco. Es el más importante. Los compuestos alcalinos del cemento en fraguado atacan la superficie del plomo. Cuando el plomo se embebe en una roza o se apoya sobre solera, debe ir con una lámina separadora – papel bituminoso, geotextil o similar – o con la superficie protegida. Empotrar plomo desnudo en mortero fresco es un error común y su consecuencia tarda años en verse.
Escorrentía de cobre. El agua que ha lavado una cubierta o un canalón de cobre y cae sobre plomo puede provocar corrosión galvánica. Si hay cobre aguas arriba, revisa el detalle.
Maderas ácidas y tratadas. Algunas maderas y ciertos tratamientos liberan compuestos que atacan al plomo. Interponer una barrera separadora resuelve el problema.
Con lo que sí se lleva bien: teja cerámica, pizarra, piedra natural, ladrillo curado, acero galvanizado y prácticamente todos los materiales tradicionales de cubierta. Es una de las razones de su longevidad en arquitectura histórica.
El trabajo del plomo en cubierta es artesanal y se hace en frío. No necesita nada exótico, pero sí las herramientas adecuadas.
Antes de cortar, dividir el recorrido en piezas que respeten la longitud máxima y definir dónde caen los solapes, siempre en el sentido de bajada del agua.
Cúter robusto y regla para espesores finos, cizalla o tijera de chapa para los mayores. Evita la radial: genera polvo y calienta el material innecesariamente.
Maceta de madera o de nailon y tas. El plomo se trabaja en frío, estirándolo y adaptándolo contra la forma. Golpear con martillo metálico lo marca y lo debilita.
El borde superior entra en una llaga rasgada del muro, se acuña con grapas del propio plomo cada 40-50 cm y se rejunta después.
Fijación mecánica sólo en el borde superior. El resto de la pieza queda apoyada y libre para moverse con la temperatura.
Aplicar aceite de patinado sobre la cara vista al terminar. Es un paso de cinco minutos que evita manchas blancas en la fachada durante los primeros meses.
Al revisar filtraciones en encuentros de cubierta, estos son los sospechosos habituales, por orden:
Ninguno es un problema del material. Todos son de ejecución, y todos son evitables.
Correctamente instalado, décadas: es habitual encontrar plomo con más de cien años de servicio en rehabilitación de edificios históricos. La capa de carbonato que forma al oxidarse lo protege y frena el proceso. La vida útil la determina la ejecución – longitud de las piezas, fijación, compatibilidad – mucho más que el material.
Entre 1,5 y 2 mm es lo habitual. Da suficiente cuerpo para conformarlo bien y resistir el manejo, sin llegar al peso y la rigidez de los espesores mayores, que se reservan para limahoyas y canalones.
Casi siempre por dilatación impedida: piezas demasiado largas o fijadas por los dos extremos. El plomo se mueve mucho con la temperatura, y si no puede hacerlo se fatiga y termina rompiendo por el punto de mayor tensión.
No sin protección. Los álcalis del cemento en fraguado atacan la superficie del plomo. Interpón una lámina separadora o protege la cara en contacto. Es un fallo cuyas consecuencias tardan años en manifestarse.
Carbonato de plomo, resultado de la oxidación superficial inicial. Es inofensivo para el material pero mancha la teja y la fachada al escurrir. Se evita aplicando aceite de patinado sobre la cara vista justo después del montaje.
La soldadura de plomo existe y es un oficio propio, pero en la mayoría de encuentros de cubierta no hace falta: se resuelve por solape y conformado. Además, soldar genera humos y exige medidas de seguridad específicas, así que si el detalle admite solape, mejor solape.
Fabricación propia, pureza del 99,9 % conforme a la norma EN 12588 y formato de 5000 × 1000 mm. Portes pagados en España peninsular.
Para este uso solemos servir rollos de plomo de 1,5 mm; cuando hace falta más masa, láminas de plomo de 2,5 mm.
El material sale de fábrica y llega a obra con portes pagados en la península. Estas son las provincias donde servimos con más frecuencia:
Láminas de plomo Alicante · Planchas de plomo Badajoz · Rollos de plomo Ciudad Real · Rollos de plomo Cuenca · Planchas de plomo Cáceres · Rollos de plomo Cádiz · Láminas de plomo Gipuzkoa · Láminas de plomo Guadalajara · Láminas de plomo Jaén · Planchas de plomo La Rioja · Planchas de plomo Madrid · Planchas de plomo Navarra · Rollos de plomo Ourense · Rollos de plomo Salamanca · Rollos de plomo Soria · Láminas de plomo Tarragona · Láminas de plomo Valencia · Planchas de plomo Zaragoza
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Rollos y planchas de plomo de 1 a 5 mm en formato 5000 × 1000 mm, con pureza del 99,9 % y portes pagados en España peninsular. Dinos qué elementos vas a resolver y te orientamos con el espesor.
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